Fobia a las agujas: cómo superar el miedo a las agujas

Raúl Rodríguez Por Raul Rodriguez, Licenciado en Biologia por la Universidad de Murcia.


Ultima revisión: 17-11-2021


Fobia a las agujas: cómo superar el miedo a las agujas

Para muchas personas con diabetes, las inyecciones son simplemente una parte necesaria de la vida.

Sin embargo, para muchas personas, tanto las que acaban de ser diagnosticadas como las que llevan muchos años controlando la enfermedad, el proceso de inyección puede ser muy angustioso.

Pero, ¿qué hace que una simple aversión a las inyecciones se convierta en una fobia? Pues bien, una fobia es un miedo irracional a una situación concreta, que es exagerado y que normalmente no puede explicarse.

Aversión a las agujas

Un pequeño grado de aversión a las agujas es perfectamente normal; la mayoría de la gente las evitaría si pudiera.

Pero este miedo se acentúa en las personas con fobia a las agujas, hasta el punto de que no pueden soportar la idea de las inyecciones La fobia a las agujas es común en la población general: algunos estudios sugieren que la tasa de ocurrencia es tan alta como el 10%.

Si tenemos en cuenta que sólo el 7% de la población tiene diabetes, es evidente que hay muchas personas con diabetes que tienen que lidiar con ambas cosas.

Síntomas de la fobia a las agujas

Los síntomas de la fobia a las agujas pueden variar mucho de un individuo a otro.

La característica principal es la ansiedad ante la idea de las inyecciones, que lleva a evitarlas.

Esto puede ir asociado a: sensación de mareo y aturdimiento sequedad de boca palpitaciones sudoración temblores respiración excesiva sensación de malestar incluso desmayos

¿Por qué se produce?

Aunque puede ser difícil estar completamente seguro de lo que causa una fobia, se cree que las causas más comunes son:

Una experiencia desagradable con las agujas cuando se es joven, por ejemplo, un procedimiento doloroso en el hospital o en el dentista

Un miedo que ha sido "modelado" por un adulto cercano al niño, ya sea mediante la observación real de su miedo, o por haberle contado una historia que implicaba que las inyecciones y las agujas eran muy dolorosas.

El miedo a las agujas también tiene un valor evolutivo.

En el pasado, un individuo con miedo a clavarse una espina o un cuchillo tenía menos probabilidades de morir en accidentes o en encuentros con animales hostiles u otros humanos.

Antes del siglo XX, incluso una herida punzante que no fuera mortal tenía una probabilidad razonable de causar una infección mortal.

Así que un rasgo que tenía un valor positivo para la supervivencia antes del siglo XX tiene ahora el efecto contrario, ya que significa que la gente se esfuerza por participar en valiosos regímenes de salud.

Cómo afrontarlo

La clave para que las inyecciones sean menos dolorosas es adquirir habilidades de relajación y confianza.

Con el tiempo y la práctica, desarrollarás la confianza utilizando una combinación de relajación y desarrollando tu propia "jerarquía del miedo".

Cree su propia "jerarquía del miedo": una serie de medidas que podría tomar para superar su miedo.

Escriba una lista, empezando por la acción menos temida y avanzando hasta la más temida.

La primera puede ser algo que te resulte relativamente fácil, por ejemplo, ver cómo se inyecta otra persona.

Califique su miedo asociado a cada una de ellas en una escala de 0 a 10, donde 0 es ningún miedo y 10 es el mayor miedo que podría experimentar.

Utilice el ejercicio de relajación descrito a continuación mientras realiza la actividad temida y continúe practicándolo en varias ocasiones hasta que pueda hacerlo con un nivel de miedo de 3 o inferior.

A continuación, pase al siguiente paso en su jerarquía de miedo.

Pruebe el siguiente ejercicio de relajación:

  1. Siéntese cómodamente en una silla
  2. Cierre los ojos Inspire lenta y profundamente para que sus pulmones estén llenos
  3. Mantenga esta respiración durante la cuenta de 3 segundos
  4. Exhale lo más completamente posible durante la cuenta de 5 segundos
  5. Repita esta secuencia durante dos respiraciones más

Abra los ojos y note cualquier diferencia sutil en cómo se siente, tanto en su cuerpo como en su mente Con un poco de práctica, con el tiempo podrá notar una sensación de relajación Una vez que se sienta cómodo con la técnica, comience a practicarla cuando esté trabajando en su jerarquía de miedo Ejemplos de pasos de la jerarquía de miedo podrían ser: Sostener la jeringa o pluma de insulina en la mano hasta que no sientas ninguna ansiedad.

Practicar la dosis correcta de insulina hasta que deje de sentir miedo.

Actuar "como si" fuera a inyectarse, sin hacerlo realmente

Inyectar (quizás en el estómago primero, ya que a muchas personas les resulta menos doloroso porque hay pocas terminaciones nerviosas allí)

Inyectar en otras partes del cuerpo - muslo, nalgas - también conocido como prueba de lugar alternativo Inyectar en diferentes lugares geográficos - en casa de un amigo, en un restaurante, en un tren.

Este artículo forma parte de una serie de artículos de psicología escritos por la Dra. Jen Nash, psicóloga clínica que padece diabetes de tipo 1 desde su infancia.Este artículo forma parte de una serie de artículos de psicología escritos por la Dra. Jen Nash, psicóloga clínica que padece diabetes de tipo 1 desde su infancia.

Este artículo forma parte de una serie de artículos de psicología escritos por la Dra. Jen Nash, psicóloga clínica que padece diabetes de tipo 1 desde su infancia.