Grasa y diabetes

Raúl Rodríguez Por Raul Rodriguez, Licenciado en Biologia por la Universidad de Murcia.


Ultima revisión: 17-11-2021


Grasa y diabetes

unto con las proteínas y los hidratos de carbono, la grasa es uno de los principales macronutrientes.

A diferencia de los hidratos de carbono, y en menor medida de las proteínas, la grasa que ingerimos no eleva directamente nuestros niveles de azúcar en sangre, tengamos o no diabetes.

El cuerpo necesita las grasas para proporcionar energía, mantener el pelo y la piel sanos, ayudar a nuestras células a funcionar correctamente y proteger nuestro cuerpo y nuestros órganos.

¿En qué alimentos se encuentran las grasas?

Las grasas se encuentran en una serie de alimentos como los frutos secos, los aguacates, las judías, el pescado, la carne, la leche, el queso y otros productos lácteos.

También se utilizan en la fritura de alimentos y en los alimentos procesados, como las patatas fritas, los pasteles, la bollería y otros productos de panadería.

¿Qué son las grasas buenas y malas?

Las grasas buenas se suelen utilizar para describir las grasas insaturadas que se encuentran en los frutos secos, los aguacates, el pescado azul y aceites como el de girasol y el de oliva.

Las grasas saturadas suelen denominarse "grasas malas".

Las grasas saturadas se encuentran con frecuencia en alimentos menos saludables como las patatas fritas, las papas fritas y las magdalenas, pero también se encuentran en las carnes, la mantequilla y otros productos lácteos.

Los términos "grasas buenas" y "grasas malas" son una burda simplificación y existe un importante debate dentro de la investigación nutricional sobre qué grasas merecen ser denominadas "grasas malas".

En 2014, una investigación de la Universidad de Cambridge demostró que las grasas saturadas que se encuentran en los lácteos conllevan un menor riesgo de resistencia a la insulina y de diabetes de tipo 2 que los alimentos con almidón.

¿Qué son las grasas trans?

Las grasas trans pueden aparecer de forma natural (en cantidades relativamente pequeñas), pero generalmente se refieren a las grasas "hechas por el hombre" que han sido hidrogenadas para cambiar químicamente la estructura de las moléculas de grasa.

Las grasas trans han existido durante décadas, pero en los últimos años han sido objeto de escrutinio, ya que pueden ser peligrosas para la salud si se consumen en cantidades demasiado elevadas.

Más información sobre las grasas trans La diabetes y las dietas bajas en grasas El NHS aconseja reducir la cantidad de grasas, especialmente las saturadas, en la dieta.

El enfoque de las dietas bajas en grasas se ha recomendado encarecidamente a las personas con diabetes.

Sin embargo, las dietas bajas en grasas han sido objeto de ciertas críticas en el sentido de que las dietas bajas en grasas suelen requerir una cantidad relativamente alta de carbohidratos en la dieta, lo que puede conducir a una sobreproducción de insulina y, por lo tanto, podría provocar un aumento del hambre a lo largo del día, un aumento de peso y un incremento de los problemas de salud.

Las deficiencias de vitaminas A y D en las dietas bajas en grasas, que ayudan a prevenir el desarrollo de la osteoporosis, también ha sido una crítica a la dieta.

Grasa y colesterol

Al hablar de la grasa que comemos y del colesterol, es importante reconocer los diferentes tipos de grasa, así como los diferentes tipos de colesterol Hay dos formas diferentes de colesterol, LDL (lipoproteínas de baja densidad) y HDL (lipoproteínas de alta densidad).

Aunque ambas formas son esenciales para el organismo, tener niveles elevados de LDL o bajos de HDL se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardíacas.

Por este motivo, el LDL suele denominarse colesterol malo y el HDL, colesterol bueno.

Otra forma de grasas en la sangre son los triglicéridos.

Los niveles elevados de triglicéridos se relacionan con mayores tasas de enfermedades cardíacas y otras complicaciones, por lo que cualquier reducción de los niveles de triglicéridos es beneficiosa.

Grasas saturadas

Las grasas saturadas pueden aumentar los niveles de LDL y HDL.

Sin embargo, el tipo de alimentos que se consumen puede marcar la diferencia.

Una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas, con una fuerte ingesta de verduras, suele asociarse a efectos beneficiosos sobre el colesterol, como el aumento de los niveles de HDL y la reducción de los niveles de triglicéridos.

Sin embargo, las dietas con una gran cantidad de grasas saturadas procedentes de alimentos procesados, como patatas fritas, pasteles y galletas, se relacionan con peores niveles de colesterol y mayores niveles de triglicéridos.

Grasas insaturadas

Las grasas insaturadas de los frutos secos y los aguacates (las denominadas grasas buenas) ayudan a aumentar los niveles de HDL (colesterol bueno).

El HDL desempeña un papel fundamental a la hora de ayudar a eliminar el LDL de las paredes arteriales curadas y devolverlo al hígado.

Por lo tanto, el HDL (colesterol bueno) puede ayudar a evitar que el colesterol LDL bloquee las arterias.

Por este motivo, se cree que es beneficioso incluir en la dieta alimentos con grasas insaturadas, como los frutos secos, los aguacates y el pescado azul.